El “Peregrino Alegre” destacó la fe y la calidez del pueblo paraguayo tras su misión en Alto Paraná
30 de julio de 2026 a las 05:01 p. m.

La visita del sacerdote español Pablo Fernández, conocido en redes sociales como el “Peregrino Alegre”, dejó un profundo testimonio sobre la fe, la solidaridad y la hospitalidad que caracterizan al pueblo paraguayo.
Durante varios días, una delegación de misioneros españoles compartió experiencias con comunidades urbanas y rurales de Alto Paraná, donde encontró una realidad marcada por las dificultades, pero también por una firme esperanza.
La delegación, integrada por misioneras, seminaristas y jóvenes universitarias, desarrolló una intensa agenda pastoral desde la parroquia Espíritu Santo de Ciudad del Este. Recorrió capillas de distintos barrios, comunidades rurales, un centro penitenciario y establecimientos de salud, llevando un mensaje de fe y acompañamiento a numerosas de familias.
Los niños fueron los principales protagonistas de la misión, recibiendo a los visitantes con espontaneidad, alegría y afecto. Los encuentros estuvieron marcados por momentos de oración, juegos y convivencia, reflejando valores profundamente arraigados en la cultura paraguaya, como la sencillez, la generosidad y el espíritu comunitario.
"Compartimos la fe con el pueblo paraguayo que nos acogió con tanto cariño. Hemos disfrutado muchísimo y conocido realidades que nos enriquecen", expresó el padre Pablo Fernández. Añadió que la misión tuvo como propósito anunciar el Evangelio y recordar que "Dios nos ama siempre y es bueno en todo momento", calificando la experiencia como especialmente transformadora para quienes provienen de una realidad urbana como Madrid.
El sacerdote señaló que uno de los aspectos que más le impactó fue el contraste entre Europa y Paraguay. Explicó que en Alto Paraná encontró niveles de pobreza que superan los que habitualmente observan en España, pero destacó que esa realidad convive con una fe viva, una capacidad de compartir y una actitud de esperanza que dejan una profunda enseñanza.
"Esta experiencia nos ayuda a reconocer que hay personas que sufren y necesitan apoyo. También nos hace tener un corazón agradecido, porque el Señor nos permite practicar las obras de misericordia y servir a los demás", afirmó.
Universitarias españolas resaltan la esencia del ser paraguayo
Las jóvenes universitarias que integraron la misión coincidieron en destacar la extraordinaria calidez humana del pueblo paraguayo. Afirmaron que quedaron sorprendidas por el cariño con que fueron recibidas en cada comunidad y por la fortaleza espiritual de las familias, incluso en medio de condiciones económicas adversas.
También señalaron que nunca habían presenciado una realidad social como la encontrada en algunos sectores de Ciudad del Este, considerada la capital económica del país. Sin embargo, sostuvieron que esa realidad contrasta con la capacidad de los paraguayos para mantener la esperanza, compartir lo poco que tienen y vivir la fe con autenticidad.
Para las misioneras, el mayor aprendizaje de su paso por Paraguay fue descubrir un pueblo que conserva valores como la solidaridad, la humildad, la cercanía y una profunda confianza en Dios, cualidades que, según expresaron, hoy son cada vez menos frecuentes en muchas sociedades europeas.



