¡A los 71 años, sigue luchando con fe y amor por su familia, su cuerpo siente los años, pero su corazón no se rinde!
30 de agosto de 2026 a las 10:18 p. m.

Don Domiciano perdió un ojo, pero jamás perdió la esperanza. Cada domingo, después de la misa, sale a trabajar ofreciendo rosarios y llaveros religiosos. Su historia es un ejemplo de fe, dignidad y esfuerzo.
A pocos metros del imponente movimiento comercial de Ciudad del Este, una historia sencilla se convierte en una verdadera lección de vida.
Don Domiciano Duarte Núñez tiene 71 años y, pese a las dificultades que le ha tocado enfrentar, continúa trabajando con una voluntad admirable. Perdió el ojo izquierdo luego de una cirugía, pero conserva intactas sus ganas de salir adelante.
Cada domingo, después de participar de la misa de las 09:00 en la parroquia Espíritu Santo del Área 4, se instala frente al acceso del templo para ofrecer rosarios y llaveros con motivos religiosos.
Con su mirada tierna, su humildad y una sonrisa amable, recibe a los feligreses que se acercan a saludarlo o comprar alguno de sus productos. Pero Don Domiciano ofrece mucho más que un rosario: transmite un mensaje de fe, esperanza y perseverancia.
Después de la jornada frente a la parroquia, continúa caminando hasta el Mercado de Abasto para seguir trabajando. El calor, el cansancio y los años no consiguen detenerlo.
Su esfuerzo tiene un motivo profundo: ayudar a su familia, que vive en Capiatá. Por eso, cada día vuelve a levantarse con la convicción de que siempre vale la pena seguir luchando.
La historia de Don Domiciano demuestra que la dignidad no depende de las circunstancias, sino de la manera en que enfrentamos la vida.
A sus 71 años, sigue caminando, trabajando y confiando en Dios. Y en cada paso deja un ejemplo de que la fe, el amor a la familia y la voluntad pueden ser más fuertes que cualquier dificultad.


