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Día del Niño: Acosta Ñu, una memoria que interpela al Paraguay de hoy

16 de agosto de 2026 a las 10:57 p. m.

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Día del Niño: Acosta Ñu, una memoria que interpela al Paraguay de hoy

Cada 16 de agosto, Paraguay recuerda a los niños mártires de Acosta Ñu, pero la fecha también vuelve a poner sobre la mesa una realidad que sigue pendiente: garantizar una infancia digna para todos los niños del país.

Cada 16 de agosto, Paraguay recuerda a los niños mártires de Acosta Ñu, pero la fecha también vuelve a poner sobre la mesa una realidad que sigue pendiente: garantizar una infancia digna para todos los niños del país.

El 16 de agosto de 1869, durante la Guerra de la Triple Alianza, cientos de niños y adolescentes paraguayos, muchos de ellos de entre 9 y 15 años, participaron en la desigual batalla de Acosta Ñu, donde numerosos menores perdieron la vida. En memoria de aquellos niños, Paraguay conmemora cada año el Día del Niño.

Más de un siglo y medio después, aquella tragedia forma parte de la memoria histórica del país. Sin embargo, la fecha también plantea una pregunta sobre el presente: ¿qué está haciendo el Paraguay actual para proteger a sus niños y garantizarles un futuro digno?

La realidad de miles de familias muestra que la infancia paraguaya todavía enfrenta enormes dificultades. La pobreza, la falta de alimentación adecuada, las carencias en educación y salud, la vulnerabilidad social y la falta de oportunidades siguen afectando especialmente a los sectores más desprotegidos.

La contradicción resulta difícil de ignorar. Paraguay rinde homenaje cada año a los niños que murieron por la patria, mientras muchos niños de hoy crecen enfrentando condiciones que limitan sus posibilidades de estudiar, alimentarse adecuadamente y construir un futuro mejor.

El abandono de la infancia no siempre tiene el rostro visible de una tragedia. También aparece en una escuela que no reúne las condiciones necesarias, en una familia que no puede garantizar tres comidas al día, en un niño que queda fuera de las oportunidades educativas o en comunidades donde los servicios públicos resultan insuficientes.

Por eso, recordar Acosta Ñu debería significar mucho más que repetir una historia cada 16 de agosto. Honrar a aquellos niños también implica defender a los que están vivos, proteger sus derechos y convertir la infancia en una verdadera prioridad de las políticas públicas.

El Día del Niño puede ser, así, una jornada de memoria, pero también de reflexión y exigencia. Porque el mejor homenaje que el Paraguay puede hacer a sus niños mártires no está solamente en recordarlos, sino en construir un país donde ningún niño tenga que crecer en el abandono, la pobreza o la falta de oportunidades.

Acosta Ñu pertenece a nuestra historia. La infancia pertenece a nuestro presente y, sobre todo, a nuestro futuro.

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